26th

LA CARTA ERÓTICA

LA CARTA ERÓTICA

- ¿Tú la has leído?
- Sí
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Aún retumban en nuestros oídos las carcajadas por el magnífico episodio vivido con los bartolos de Patiño -que no olvida, ni perdona-, pero la vida sigue.
Yo he conocido a una chica que se llama Encarna y que estudia en el Colegio Nacional Legado Crespo, situado entre la Ronda de Toledo y el Paseo de la Acacias. De casualidad y porque la Lechera aparca en la acera de al lado para esperarnos.
Algunos días salimos una hora antes que los mayores y nos toca esperar a que lleguen. Justo en esa hora salen las niñas del colegio al recreo. La curiosidad innata en el género femenino, como ya me pasó en Morata, ha hecho el resto. Se acercan a la verja y entablan conversación. Quieren saber a dónde nos llevan en ese autobús que nos espera a diario, cómo nos llamamos y cientos de cosas más.
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Miércoles 26/05/2010 por Alfonso

2 comentarios

  1. Aunque algunos conocíais la historia (publicada en otro blog), he querido recordarla y ampliarla como un retazo más.
    Espero os lleve a todos a esos recuerdos infantiles y preadolescentes de descubrimiento de nuestro yo más personal.
    Un abrazo.


    Alfonso



  2. Hola Maestro:

    Sí, va a hacer ya un año de la publicación, menos elaborado y sin esquela, de éste retazo en aquel sitio de cuyo nombre no quiero acordarme. Hoy, como entonces, sigo pensando que la labor de zapa que hicieron en nosotros es imperdonable. Sigo pensando que nos inocularon la culpa y aun arrastramos esa condena.

    Otra condena que hemos arrastrado fue la paupérrima educación sexual y el trato y consideración de la mujer. Es terrible lo que tuvieron que pasar las mujeres de este país durante aquella época oscura. Es imperdonable que en el nombre de lo más sagrado vejaran, torturaran y en definitiva, intentaran castrar a todo el mundo.

    También va a hacer un año en que los meapilas más recalcitrantes, discípulos del cura León o del cura José, cuervos en definitiva, montaron en inquisitorial cólera y crearon el cisma en el que hoy vivimos (por utilizar un lenguaje eclesiástico) los ex-alumnos del colegio. Cuidado con éstos que, aplicando la fe del carbonero, no sentirían ningún tipo de arrepentimiento en volvernos a mandar a las catacumbas de la historia.

    Por último reflexionar sobre sus predicamentos y sus no cumplimientos por parte de estos individuos. En estos días habíamos dejado a un lado la pederastia y ahora nos salen con sus desmanes en las finanzas.

    Bueno Maestro, que el retazo me ha gustado y que, como has podido comprobar, no me ha dejado indiferente. Objetivo cumplido.

    Un abrazo y ¡Salud!


    Nacho M.



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